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Hay personas que siempre viven preocupadas, lo que les impide llevar el tipo de vida que les

gustaría. Su mente está invadida por pensamientos catastróficos y no es libre de elegir.

Las preocupaciones anulan su capacidad de razonar. Se piensa para actuar, para tomar una decisión.

Cerebro y corazón tiene una relación simbiótica, no pueden vivir uno sin el otro. El corazón le lleva sangre con oxígeno y nutrientes al cerebro para que despliegue sus funciones.

El cerebro inerva al corazón por intermedio de señales nerviosas que transmiten funciones como incrementar la frecuencia de latidos o comunicarle estados de ánimo como ira, depresión, hostilidad, euforia o alegría. Esto ha generado que a lo largo de la historia de la humanidad el corazón se transforme en la sede de las emociones. Ambos sistemas están inter-conectados de manera que un problema de uno afectará al otro inmediatamente.

El cerebro no se termina de hacer nunca. Con entrenamiento se pueden crear nuevas conexiones

neuronales, nuevos circuitos que compiten con los originales.

Cualquier habilidad que se quiera aprender debe ser internalizada primero y luego entrenada con la repetición y la motivación. Los hábitos que nos resultan nocivos se cambian también con la misma modalidad. Se observó que las personas que logran cambios en sus modos habituales de conducta tienen:

Suponga por un momento que usted quiere comprar un lugar donde vivir. Si usted desea estar seguro de que se sentirá bien dentro de esa vivienda, probablemente le interesará saber varias cosas sobre ella.           

En primer lugar, controlará que el sistema de cañerías de agua y gas funcionen bien. Después, revisará el cableado eléctrico, para asegurarse de que no se quedará sin luz de un día para el otro. El paso siguiente será mirar con atención las paredes y el techo, tratando de descubrir alguna escondida mancha de humedad. Si hasta aquí se siente conforme, pasará a algunos detalles no tan importante; se fijará si hace falta una mano de pintura, pondrá especial atención a la ubicación de las ventanas y, finalmente, echará un vistazo al aspecto exterior.